sábado, 7 de noviembre de 2015

El ser humano y los animales

¿Cuál es la diferencia entre los seres humanos y el resto de animales? Las personas siempre suelen buscar las cosas que nos diferencian de los animales  y pocas de ellas intentan encontrar lo que nos une, seguramente porque al centrarse en las diferencias se sienten únicas y especiales. Muchos consideran que los términos “humano” y “animal” son conceptos completamente distintos y creen que somos mejores y superiores. Pero, ¿por qué?  

En primer lugar, está demostrado que nuestra especie ha evolucionado de los monos y, según la biología, los seres humanos somos un animal más. Entonces, ¿qué nos diferencia del resto de los animales? Muchas personas sostienen que los animales actúan según sus instintos y que no tienen “alma”, simplemente actúan como maquinas programadas para realizar una sola función: sobrevivir. Pero, ¿significa esto que los animales son simples cuerpos materiales que no piensan, no sienten, no se comunican, etc.? Yo creo que esto no es cierto, los animales también piensan (puede que no sean tan inteligentes como los seres humanos, pero esto no les impide pensar), también se comunican (aunque no los entendamos y aunque no sean tan complejos como los nuestros, sí que tienen lenguajes) y, lo más importante, también sienten (sienten felicidad, tristeza, enfado, amor, curiosidad,…). Además, aunque aún no se haya demostrado al 100%, Marc Bekoff, un ecologista de la Universidad de Colorado, ha llegado a la conclusión, tras varios estudios, de que los animales también ríen, se enamoran, se disculpan, se traicionan (aunque no tan a menudo como los humanos), echan
de menos a sus compañeros muertos (aunque no entiendan la muerte como nosotros), etc. y, aunque parezca increíble, pueden diferenciar entre el bien y el mal y tienen códigos de conducta moral. Según Bekoff, “Los animales tienen un sentimiento moral y en ciertas situaciones saben lo que deberían hacer y lo que no. Fabrican herramientas, viven en sociedad, tienen normas, amigos preferidos, empatía… Es una simpleza decir que todo eso se debe al instinto.” 

Está claro que los seres humanos y los animales no somos iguales, hay muchas cosas que nos diferencian y que no he mencionado (debido a que quería centrarme en nuestras similitudes), pero ¿por qué hay gente que opina que los seres humanos somos mejores? ¿Por nuestra inteligencia? ¿Por nuestros conocimientos? Yo no creo que seamos mejores que los animales, es más, en mi opinión, hay ocasiones en la que los animales son mejores que los humanos y creo que nuestra especie debería aprender miles de cosas de ellos, aunque algunos crean que son seres inferiores. 



“Creo que los animales ven en el hombre a un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal” – Friedrich Wilhelm Nietzsche, filósofo alemán.






Os dejo aqui un link para que podais leer una entrevista que le hicieron a Marc Bekoff, ya que sus conclusiones me han parecido muy interesantes y, algunas de ellas, sorprendentes:



Tambien os recomiendo entrar en esta página web en la que aparecen varios ejemplos de todas las cosas que he mencionado en esta estrada:

domingo, 18 de octubre de 2015

Mitología Africana: La Creación

Todo el mundo conoce el mito de “Adán y Eva” y siempre se habla de la mitología griega, la romana, la nórdica,… pero pocos conocen la mitología africana y por ello os voy a hablar de ella ya que el hecho de ser poco conocida la hace, en mi opinión, más interesante.

En África existen poblados y tribus que llevan viviendo de la misma forma desde hace miles de años, poblados que aún creen en los mitos y la magia. ¿Cómo explican estos pueblos la creación del ser humano? Existen numerosos mitos que expliquen esto, pero yo voy a hablar del más extendido y conocido del continente africano.  

El mito nos habla de Mulukú, un ser superior, un dios, el cual creó el mundo y todo lo que contiene. Mulukú decidió crear una especie que pudiera disfrutar y cuidar del mundo que había creado y para ello excavó dos hoyos en el suelo: de uno salió el hombre y, del otro, la mujer, pero aun estaban incompletos ya que carecían del conocimiento y la sabiduría necesarios para sobrevivir sin la ayuda divina. Debido al amor que les tenía Mulukú y debido a que este dios era considerado además como el dios de la agricultura, les enseñó el arte de sembrar y cultivar para que los humanos pudieran ser independientes y alimentarse por sí solos. Les proporcionó, además, todas las herramientas necesarias y les dio semillas para que las plantasen y, por último, les dejó para que viviesen sus vidas. Pero no pasó mucho tiempo hasta que los humanos dejaron de seguir los consejos de Mulukú y abandonaron las tierras que él les había dado. El dios, ofendido y enfadado, depositó toda su confianza en los monos y les dio todo lo que les había dado a los humanos. Al ver que los monos lo utilizaban correctamente, les arrancó la cola y se la puso a los humanos y entonces les dijo a los monos: “sed humanos”, y a los humanos: “sed monos”.

Lo que más me ha sorprendido de este mito ha sido que, a diferencia de otros, trata a la mujer y al hombre como iguales: ambos han sido creados de la misma forma y ambos tienen los mismos defectos y cualidades. Además, tampoco habla de los animales como seres inferiores. A los animales Mulukú no les tenía tanto cariño como a los seres humanos pero, al final, acaba depositando en ellos su confianza ya que se da cuenta de que no tienen los defectos que tienen los humanos. Y es por esto por lo que, en mi opinión, la mitología africana tiene un encanto especial que la diferencia del resto.



Bibliografía: