jueves, 28 de abril de 2016

Ubuntu

Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que quien llegara primero ganaría todas las frutas. Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se cogieron de las manos y corrieron juntos y, después, se sentaron juntos a disfrutar del premio. Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía haber ganado todas las frutas, le respondieron: “Ubuntu. ¿Cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?”
                     
¿Qué es Ubuntu? Ubuntu es una regla ética o filosofía sudafricana enfocada a la lealtad con las personas y a su manera de relacionarse. La palabra proviene de las lenguas Zulú y Xhosa y surge del dicho popular "Umuntu, nigumuntu, nagumuntu" que en Zulú significa “una persona se hace humana a través de los demás”. El significado de esta palabra es muy difícil de explicar y por ello, en muchas ocasiones, se utiliza la historia con la cual he comenzado esta entrada para intentar aclararlo. Podríamos decir que Ubuntu significa “humildad”, “empatía”, “amar a los demás”, “paz”, “humanidad hacia otros”,… pero su definición más habitual es: “yo soy porque nosotros somos”.

Una persona con Ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos.” - Desmond Tutu, clérigo y pacifista sudafricano.

Es decir, que por nosotros mismos, sin la comunidad, no somos nada. Según Johann Broodryk, un filósofo surafricano que dedicó su tesis doctoral a Ubuntu y que hoy es uno de sus máximos estudiosos, “en un entorno que a menudo puede ser muy hostil, como pasa en muchas partes de África con animales salvajes, enfermedades como la malaria, etc., una persona sola está perdida. Para sobrevivir, para alimentarse, guarecerse y sentirse protegido, necesita a otras personas".

Ubuntu es, en definitiva, una visión del mundo donde no es que la persona individual se tenga que someter a la comunidad, sino que hay una síntesis entre individuo y comunidad para crecer juntos. Según Broodryk, “Es muy iluso pensar que con solo nuestro esfuerzo individual podremos progresar. La envidia que nos hace que le pongamos la zancadilla a nuestro vecino no solo es un mal sentimiento, también es una estupidez. Todo es mucho más fácil si trabajamos con nuestro entorno y aprovechamos las sinergias".

Por lo tanto, el objetivo de Ubuntu es juntar a las personas en la búsqueda de una vida mejor, tratándolas a todas y cada una de ellas con respeto, igualdad y dignidad y, en mi opinión, esto es algo realmente importante. Todos los seres humanos, independientemente de nuestra cultura, color de piel, sexo, etc. formamos parte de la gran familia. Todos somos iguales y merecemos lo mismo. Merecemos respeto, derechos e igualdad por el simple hecho de existir, y es que todos pertenecemos a la misma especie, todos sentimos, todos pensamos. Yo creo que la gente debería darse cuenta de que, realmente, son muy pocas las cosas que nos diferencian en comparación con las cosas que nos unen y, por lo tanto, deberíamos empezar a respetar y a tratar a todas las personas por igual y deberíamos de trabajar todos juntos, pues así conseguiríamos alcanzar nuestros objetivos y conseguiríamos crear un lugar mejor.





Bibliografía:

lunes, 14 de marzo de 2016

La belleza de la ciencia

Mucha gente considera a la ciencia como algo frio, artificial y distante y cree que se trata exclusivamente de laboratorios, probetas y complicadas ecuaciones y que analizar el mundo por medio de la ciencia es quitarle lo mágico, lo bello o lo poético, pero esto no es cierto.

Pongamos por ejemplo el caso sugerido por Richard Feynman: dos amigos, uno científico y el otro artista, se encuentran para debatir acerca de la belleza de una flor. El artista diría lo siguiente: “Yo como artista puedo ver lo hermosa que es esta flor, pero tu como científico lo único que haces es descomponerla en partes y entonces se vuelve algo aburrido y frio”. Pero esta afirmación es incorrecta. La misma belleza que el artista encuentra en la flor está disponible para todos los demás, incluso para las personas de ciencia. Cualquier ser humano puede apreciar esa misma belleza a simple vista. Sin embargo, desde el punto de vista científico, se puede apreciar mucho más porque, gracias a la ciencia, podemos imaginarnos las células, las complejas interacciones que se dan entre estas, los procesos que tienen lugar en su interior, los cambios evolutivos que ha tenido que sufrir esa especia para ser como es hoy en día,… y todo esto también tiene una belleza propia.

Seguramente, el problema principal por el que las personas ven a la ciencia de este modo es la terminología que en ella se utiliza pero, en realidad, esta gente no se da cuenta de algo: todas esas palabras extrañas y complicadas pueden parecer frías, pero los procesos que intentan explicar son asombrosos y maravillosos y se manifiestan a todos los niveles conocidos, desde lo más pequeño hasta lo más grande del universo. La ciencia nos ha permitido visitar otros mundos y maravillarnos con lo que descubrimos acerca de estos, estudiar el código genético que se encuentra en cada uno de nosotros y descubrir, gracias a ello, el lazo que compartimos con todos los seres vivos de nuestro planeta, salvar millones de vidas a diario, a través de la investigación y la mejora y perfección de las técnicas y medicamentos utilizados, entender mejor el mundo y todo lo que nos rodea.

Uno de los descubrimientos más asombros que ha hecho la ciencia, en mi opinión, es el saber que nuestros átomos son los mismos que se formaron en los comienzos del Universo. La materia no se destruye, solo se transforma y, por lo tanto, nuestros átomos fueron, en algún momento, parte de estrellas. Los elementos y moléculas que nos componen fueron formados en su interior y, por lo tanto, todos nosotros somos “polvo de estrellas”. Por eso creo que la ciencia no es simplemente algo aburrido y frio, también tiene algunos aspectos asombrosos, maravillosos e, incluso, poéticos.

Os recomiendo ver este video que os dejo a continuación porque, en él, varios científicos hablan sombre el hecho de que nosotros “somos el universo” y sobre otros increíbles avances que se han realizado gracias a la ciencia: 


Por todo esto, en mi opinión, la ciencia no puede restarle belleza a las cosas porque, gracias a ella, aumenta nuestro conocimiento y somos capaces de descubrir aspectos nuevos de la realidad. Gracias a ella sabemos lo que ocurre tanto cerca como lejos de nosotros, desde lo más pequeño a lo más grande y, por este hecho, en mi opinión, lo único que puede hacer la ciencia es añadir belleza al mundo que nos rodea, porque nos permite entenderlo y maravillarnos con él.



Bibliografía:

sábado, 6 de febrero de 2016

La realidad y Lo Real

¿Es el mundo que nos rodea tal y como lo percibimos? ¿Se corresponde nuestro conocimiento con la verdad? Para responder a estas preguntas debemos aclarar primero cómo obtenemos nuestro conocimiento y nuestra percepción del mundo.

Las personas captamos diferentes tipos de información a través de nuestros sentidos (luz, ondas sonoras,…), a los cuales denominamos estímulos, que inciden sobre nuestros órganos sensoriales, los cuales forman unos impulsos nerviosos que son transportados hasta el cerebro, donde son interpretados. Por lo tanto, percibir no es un mero reflejar la verdad tal y como es. Mi percepción del mundo no es igual a la percepción de otra persona, y tampoco a la de otro ser vivo de otra especie, porque el mundo que percibimos es el resultado de una verdad objetiva y un sujeto que percibe y, por lo tanto, las percepciones tienen algo de real y algo en parte de construcción por parte del sujeto. Jamás conoceremos absolutamente lo que son las cosas, porque toda idea es subjetiva y limitada, porque conocerlas es siempre percibirlas o pensarlas como son para nosotros. No tenemos ningún acceso directo a la verdad, solo podemos percibirla con nuestros sentidos, nuestro cerebro... y, por lo tanto, estamos separados de ella por los mismos medios que nos permiten percibirla.

Es por esta razón por la que el filósofo francés Jacques Lacan (1901-1981) diferencia entre "la realidad" y "Lo Real". La primera es el conjunto de las cosas tal cual son percibidas por el ser humano, nuestro conocimiento, el mundo a través de nuestros sentidos y nuestro cerebro. En cambio, Lo Real es el cojunto de las cosas independientemente de que sean percibidas por el ser humano, lo auténtico, la inalterable verdad, es aquello que no puede ser simbolizado ni explicado, aquello que es imposible de "entender". La realidad puede ir concidiendo con Lo Real en la medida que avanza el intelecto y la consciencia, pero nunca conseguirá alcanzarla. 

Entonces, si lo que conocemos no se corresponde con la verdad y si cada ser vivo percibe el mundo de una forma, ¿cómo es el mundo en el que vivimos? Es increíble que nuestra especie haya estado en este planeta desde hace unos 200.000 años y aún no sepamos cómo es realmente, cómo es el mundo que nos rodea, y lo más impactante es que, probablemente, aunque cada vez nos estamos acercando más y más a la verdad, nunca llegaremos a conocerla del todo porque, como muchos filósofos afirman, la verdad absoluta es algo inalcanzable. 



Bibliografía:
    - "Invitación a la filosofía" de André Comte-Sponville.
    - "De la sensibilidad a la razón", apuntes de filosofía del profesor Óscar Sánchez        del IES Llanera.
    - https://es.wikipedia.org/wiki/Realidad
    - https://es.wikipedia.org/wiki/Lo_real

miércoles, 30 de diciembre de 2015

"El show de Truman"

“The Truman show” (titulada “El show de Truman” en España)  es una película estadounidense estrenada en 1998.

Esta película nos cuenta la historia de Truman, un hombre que, sin saberlo, fue desde el momento en que nació protagonista de un programa de televisión emitido las 24 horas del día. Truman estuvo toda su vida rodeado de miles de cámaras ocultas y de actores que fingían ser sus amigos y familiares, los cuales eran dirigidos por Christof, el director del programa y la persona responsable de controlar la vida del protagonista. Un día, una actriz llamada Silvia decide contarle a Truman la verdad y, gracias a ello, éste empieza a fijarse en diversos detalles extraños y repetitivos de su vida diaria y se da cuenta de lo que ocurre.



Esta historia podría relacionarse con dos ideas filosóficas:

  1. En primer lugar, podríamos relacionar la vida de Truman con la “Alegoría de la caverna” (también conocida como el “Mito de la caverna”) de Platón. En esta alegoría se nos describe una caverna en la cual se encuentran un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente, una hoguera. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver. Estos hombres encadenados se hallan condenados a tomar únicamente por ciertas las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas. En este caso, Truman sería uno de los hombres encadenados de la caverna, engañado toda su vida y obligado a creer lo que los demás quieren que crea, sin posibilidad de conocer la verdad.
“Aceptamos la realidad del mundo que nos presentan.”- Christof, "El show de Truman"


  1. Esta historia también podría relacionarse con la “Hipótesis del genio maligno” de Descartes. Descartes sugiere que tal vez hemos sido creados por un Dios (quien en el caso de la película sería Christof, el director del programa) que ha dispuesto nuestra naturaleza de tal modo que creemos estar en la verdad cuando realmente estamos en el error y, por lo tanto, hasta las afirmaciones que parecen tan ciertas, claras y evidentes pueden ser una mentira.


En mi opinión, esta es una muy buena película que no solo entretiene al espectador, sino que también le hace pensar y le hace replantearse toda su vida, pensar en cómo, en ocasiones, nos manipulan, en lo que algunas personas son capaces de hacer con tal de obtener algún beneficio, en lo que pasaría si toda nuestra vida fuera un engaño, etc. 


 Bibliografía:

lunes, 7 de diciembre de 2015

El hombre y el cosmos

En las sociedades actuales, las personas tendemos a vernos como algo separado del cosmos: para nosotros, el universo es algo inanimado y nosotros somos algo independiente, separado de él. Sin embargo, la astrología ubica al ser humano como parte integrante del cosmos, sostiene que existe una relación entre los fenómenos astronómicos y nuestra vida.

“Las personas quieren desgajarse del cosmos hasta sentirse autómatas y dejar al cosmos como algo externo e inanimado, pero esto no es cierto. Nosotros somos cosmos en forma humana, somos el modo en el que el cosmos se hace consciente de sí mismo” – Richard Tarnas

Muchas culturas creyeron en la importancia de la astrología, y algunas como los indios, los chinos y los mayas desarrollaron diferentes sistemas para predecir los acontecimientos terrestres basándose en las observaciones celestiales. Sin embargo, al final del siglo XVII, con el surgimiento de la nueva física y la astronomía, comenzó a cuestionarse la astrología y esta empezó a perder credibilidad. No obstante, aún en la actualidad existen personas que creen en ella.

                                     
Una de estas personas es Richard Theodore Tarnas, historiador cultural y profesor de filosofía y psicología en el California Institute of Integral Studies de San Francisco. Una de sus obras más importantes es “Cosmos and Psyche” (Cosmos y Psique) publicada en el año 2006, en la que Tarnas nos presenta una nueva visión de la realidad, del ser humano y de su lugar en el universo.

"Sólo propongo una manera distinta de ver las cosas que nos permita reconciliarnos con la naturaleza."

En “Cosmos y psique lo que Tarnas defiende es que todo está relacionado y que hay una íntima conexión entre lo microscópico y lo macroscópico, “entre las cosas de las criaturas humanas y la marcha de los planetas”, es decir, entre los movimientos planetarios y la historia de la humanidad: los descubrimientos, las nuevas formas de pensar y, en general, todos los grandes acontecimientos históricos y culturales.

“Los planetas estaban colocados de la misma manera el día en que Jimi Hendrix arrasó ante las multitudes con su forma heterodoxa de tocar la guitarra y el día en que Viena se rindió a los pies de Beethoven por la hondura de sus conciertos de piano.”

En esta obra, Richard Tarnas nos habla de la importancia de Urano, Neptuno y Plutón. Nos dice que su movimiento y su posición son tan importantes que influyen de una manera asombrosa en la cultura y en la forma de pensar de una sociedad. Estos planetas son llamados en la astrología con el nombre de “Dioses del Cambio” debido a su influencia en la vida de las personas y las sociedades. Según Tarnas, las alineaciones entre estos planetas coinciden siempre con revoluciones de conciencia y por ello, según él, se produjo, por ejemplo, la “era axial”:

“A los siglos VI y V a.C. se les llama así por la formidable eclosión que vivió la humanidad: Sócrates, Buda, Confucio, Pitágoras, Lao Tse, Zoroastro, jainismo, los profetas hebreos… En esta época Urano, Neptuno y Plutón se encontraban alineados de modo casi perfecto. He observado que las alineaciones entre dos de estos tres planetas se corresponden siempre con revoluciones de conciencia. Los tres a la vez…”


La verdad es que yo nunca había creído en la astrología. Siempre pensé que era un engaño utilizado simplemente para ganar dinero. Sin embargo, hay aspectos de la astrología que he descubierto y que me parecen impresionantes: desde los grandes avances de los mayas hasta los descubrimientos de la investigación de Richard Tarnas. Aún no se si las afirmaciones de estas personas y culturas son ciertas y fiables, pero debo admitir que algunos de sus aspectos me parecen increíbles.



“Un ser humano es una parte de la totalidad que llamamos Universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Sin embargo, se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sus sentimientos, como algo separado del resto; una forma de ilusión óptica de la conciencia. La ilusión es una forma de prisión que limita nuestros deseos personales y nuestra preocupación por unas pocas personas que están cerca de nosotros. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esa prisión, extendiendo nuestro círculo de compasión hasta abrazar la totalidad de las criaturas vivientes y la totalidad de la naturaleza en la plenitud de su belleza.” –Albert Einstein



Bibliografía:

sábado, 7 de noviembre de 2015

El ser humano y los animales

¿Cuál es la diferencia entre los seres humanos y el resto de animales? Las personas siempre suelen buscar las cosas que nos diferencian de los animales  y pocas de ellas intentan encontrar lo que nos une, seguramente porque al centrarse en las diferencias se sienten únicas y especiales. Muchos consideran que los términos “humano” y “animal” son conceptos completamente distintos y creen que somos mejores y superiores. Pero, ¿por qué?  

En primer lugar, está demostrado que nuestra especie ha evolucionado de los monos y, según la biología, los seres humanos somos un animal más. Entonces, ¿qué nos diferencia del resto de los animales? Muchas personas sostienen que los animales actúan según sus instintos y que no tienen “alma”, simplemente actúan como maquinas programadas para realizar una sola función: sobrevivir. Pero, ¿significa esto que los animales son simples cuerpos materiales que no piensan, no sienten, no se comunican, etc.? Yo creo que esto no es cierto, los animales también piensan (puede que no sean tan inteligentes como los seres humanos, pero esto no les impide pensar), también se comunican (aunque no los entendamos y aunque no sean tan complejos como los nuestros, sí que tienen lenguajes) y, lo más importante, también sienten (sienten felicidad, tristeza, enfado, amor, curiosidad,…). Además, aunque aún no se haya demostrado al 100%, Marc Bekoff, un ecologista de la Universidad de Colorado, ha llegado a la conclusión, tras varios estudios, de que los animales también ríen, se enamoran, se disculpan, se traicionan (aunque no tan a menudo como los humanos), echan
de menos a sus compañeros muertos (aunque no entiendan la muerte como nosotros), etc. y, aunque parezca increíble, pueden diferenciar entre el bien y el mal y tienen códigos de conducta moral. Según Bekoff, “Los animales tienen un sentimiento moral y en ciertas situaciones saben lo que deberían hacer y lo que no. Fabrican herramientas, viven en sociedad, tienen normas, amigos preferidos, empatía… Es una simpleza decir que todo eso se debe al instinto.” 

Está claro que los seres humanos y los animales no somos iguales, hay muchas cosas que nos diferencian y que no he mencionado (debido a que quería centrarme en nuestras similitudes), pero ¿por qué hay gente que opina que los seres humanos somos mejores? ¿Por nuestra inteligencia? ¿Por nuestros conocimientos? Yo no creo que seamos mejores que los animales, es más, en mi opinión, hay ocasiones en la que los animales son mejores que los humanos y creo que nuestra especie debería aprender miles de cosas de ellos, aunque algunos crean que son seres inferiores. 



“Creo que los animales ven en el hombre a un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal” – Friedrich Wilhelm Nietzsche, filósofo alemán.






Os dejo aqui un link para que podais leer una entrevista que le hicieron a Marc Bekoff, ya que sus conclusiones me han parecido muy interesantes y, algunas de ellas, sorprendentes:



Tambien os recomiendo entrar en esta página web en la que aparecen varios ejemplos de todas las cosas que he mencionado en esta estrada:

domingo, 18 de octubre de 2015

Mitología Africana: La Creación

Todo el mundo conoce el mito de “Adán y Eva” y siempre se habla de la mitología griega, la romana, la nórdica,… pero pocos conocen la mitología africana y por ello os voy a hablar de ella ya que el hecho de ser poco conocida la hace, en mi opinión, más interesante.

En África existen poblados y tribus que llevan viviendo de la misma forma desde hace miles de años, poblados que aún creen en los mitos y la magia. ¿Cómo explican estos pueblos la creación del ser humano? Existen numerosos mitos que expliquen esto, pero yo voy a hablar del más extendido y conocido del continente africano.  

El mito nos habla de Mulukú, un ser superior, un dios, el cual creó el mundo y todo lo que contiene. Mulukú decidió crear una especie que pudiera disfrutar y cuidar del mundo que había creado y para ello excavó dos hoyos en el suelo: de uno salió el hombre y, del otro, la mujer, pero aun estaban incompletos ya que carecían del conocimiento y la sabiduría necesarios para sobrevivir sin la ayuda divina. Debido al amor que les tenía Mulukú y debido a que este dios era considerado además como el dios de la agricultura, les enseñó el arte de sembrar y cultivar para que los humanos pudieran ser independientes y alimentarse por sí solos. Les proporcionó, además, todas las herramientas necesarias y les dio semillas para que las plantasen y, por último, les dejó para que viviesen sus vidas. Pero no pasó mucho tiempo hasta que los humanos dejaron de seguir los consejos de Mulukú y abandonaron las tierras que él les había dado. El dios, ofendido y enfadado, depositó toda su confianza en los monos y les dio todo lo que les había dado a los humanos. Al ver que los monos lo utilizaban correctamente, les arrancó la cola y se la puso a los humanos y entonces les dijo a los monos: “sed humanos”, y a los humanos: “sed monos”.

Lo que más me ha sorprendido de este mito ha sido que, a diferencia de otros, trata a la mujer y al hombre como iguales: ambos han sido creados de la misma forma y ambos tienen los mismos defectos y cualidades. Además, tampoco habla de los animales como seres inferiores. A los animales Mulukú no les tenía tanto cariño como a los seres humanos pero, al final, acaba depositando en ellos su confianza ya que se da cuenta de que no tienen los defectos que tienen los humanos. Y es por esto por lo que, en mi opinión, la mitología africana tiene un encanto especial que la diferencia del resto.



Bibliografía: